Descubre quien soy ...

Corrían los años setenta cuando le conocimos casi recién llegado a Madrid frecuentando en las noches del Madrid de la eterna Discoteca Long Play que era lugar de encuentro de la música, el cine, la radio y la televisión.

A Rafa te lo podías encontrar tranquilamente paseando por las calles madrileñas con su guitarra de compañera al hombro, siempre dispuesto a cantarte una canción, siempre con una sonrisa perfectamente siluetada bajo su bigote tipo Íñigo, e igualmente acompañado por una exquisita amabilidad entrañable ... muy a pesar de estar saliendo en los mejores programas de la televisión y de la radio de aquellos años, porque Aparisi era una de las estrellas musicales de la discográfica RCA de entonces y daba la vuelta al mundo con sus canciones.

Era como el cantante de casa, amigo de los viejos 40 Principales de la Ser, donde trabajábamos, a donde venía personalmente unas veces solo y otras acompañadas de su jefe de promoción, Luis Garza, con sus novedades musicales bajo el brazo en forma de disco sencillo, que eran lo primordial de las sanas costumbres que se llevaban entonces en la promoción de la música.

Rafael Aparisi, de profesión bancario, siempre fue un romántico empedernido y convencido, un bohemio al uso, abierto y sincero, humanitario que lo era y mucho -de lo que pudimos constatar entonces en los muchos festivales que organizaba con muchos cantantes nacionales en su Gandía del alma, festivales en favor de los desfavorecidos, a los que acudimos siempre encantados sabiendo que tenía todo un muy buen fondo de cooperación-. ¡Cuántas paellas nos hemos tomado en su querida Gandía, a donde nos llevaba en grupo en vuelos de Iberia, por lugares simbólicos de allí, las barracas restaurante de sus amigos, donde preparaban un arroz y unas fideuás de comerte los dedos!

Valencia nos dio una buena fuente de eternas voces para la música española y Rafael Aparisi siempre fue considerado como una de ellas.

Aparisi heredaría de su madre la humildad y la voz, la que le recreaba siempre cuando era un niño, con su cálida interpretación del Ave María de Schubert.

Cómo ubicar al Rafael Aparisi aquel, el que aún sigue siendo en la actualidad, de gente abierta y cariñosa. Rafa se podría decir que estuvo siempre entre una mezcla de estilos de José Feliciano, Facundo Cabral -de quien fue amigo- y del brasileño Roberto Carlos. Menuda mezcla de personalidades artísticas para una sola voz, voz sonora y clásica de cantante melódico de la época. Un trovador viajero incansable por este siglo XXI.

Se considera un incondicional del desaparecido Bruno Lomas, de quien llegó ser amigo.

 

Escucha "Con estilo propio" de Rafael Aparisi

Canta a sus vivencias en varias discotecas singles y elepés. Es de los que se enamoran de la música callejera. Recuerda su tiempo de París, donde compuso al lado del Sena algunas de sus canciones, sus momentos vividos de músicas de la calle acompañadas de violín, acordeón, guitarra, saxo ... y de ellas extrajo parte de su personalidad a la hora de componer guiado por las musas que se apoderaron de él, a las que considera de la casa, presencia permanente siempre por su espíritu de artista.

Bienvenido a tu casa, artista.